Colombia

USO respalda puntos de la nueva política energética del Gobierno

El Gobierno y el principal sindicato petrolero coincidieron en aumentar reservas, abrir nuevos bloques de exploración y avanzar en yacimientos no convencionales.

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USO respalda puntos de la nueva política energética del Gobierno
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Un encuentro que podría marcar un giro en la relación entre el Gobierno Nacional y el movimiento sindical petrolero se produjo este viernes 21 de agosto. El presidente Abelardo de la Espriella recibió a dirigentes de la Unión Sindical Obrera (USO) para discutir el futuro de Ecopetrol, la exploración de petróleo y gas y el desarrollo de yacimientos no convencionales en Colombia.

La reunión llamó especialmente la atención porque el nuevo Gobierno y el principal sindicato de la industria petrolera encontraron coincidencias en varios de los asuntos que marcarán la nueva política energética del país: aumentar las reservas de hidrocarburos, asignar nuevos bloques de exploración, mantener la participación de Ecopetrol en el Permian y avanzar en pilotos relacionados con el fracking.

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En el encuentro participaron el presidente De la Espriella; la ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda; el presidente nacional de la USO, Martín Ravelo Ravelo; César Loza, representante de los trabajadores en la Junta Directiva de Ecopetrol y expresidente del sindicato; y el tesorero de la organización, Daniel Sossa, entre otros representantes del sector.

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Uno de los principales puntos planteados por la organización sindical fue la necesidad de recuperar las reservas nacionales de petróleo y gas.

La USO señaló que su posición busca proteger la soberanía y autosuficiencia energética de Colombia, además de fortalecer a Ecopetrol mediante la incorporación de nuevas reservas. Para lograrlo, propuso avanzar en la asignación de nuevos bloques para la exploración de hidrocarburos.

Gobierno y sindicato también manifestaron su intención de trabajar en el aprovechamiento de los recursos del subsuelo y en el desarrollo de la provincia gasífera del Caribe, bajo criterios que incluyan sostenibilidad ambiental y beneficios para los territorios productores.

El planteamiento representa un cambio frente a la política aplicada durante la administración de Gustavo Petro, cuando se frenó la entrega de nuevos contratos de exploración de hidrocarburos.

Otro de los temas que generó mayor atención fue el desarrollo de yacimientos no convencionales.

La USO reiteró su posición favorable a realizar pilotos que permitan establecer la viabilidad de estos proyectos, conocidos popularmente como fracking. El sindicato argumenta que Colombia necesita explorar nuevas fuentes de petróleo y gas para garantizar su seguridad energética en los próximos años.

Esta postura coincide parcialmente con la anunciada por Abelardo de la Espriella desde su llegada a la Presidencia. En su discurso de posesión, el mandatario anunció que permitiría el desarrollo de lo que denominó un “fracking responsable y sostenible”, bajo estándares técnicos, como parte de su estrategia para aumentar las reservas del país y fortalecer a Ecopetrol.

Sin embargo, en el caso de la USO, la organización ha hablado específicamente de avanzar inicialmente mediante pilotos de yacimientos no convencionales.

La discusión tiene especial relevancia para Santander y el Magdalena Medio.

Uno de los territorios donde históricamente se ha planteado desarrollar pilotos de yacimientos no convencionales es Puerto Wilches, municipio ubicado en el Magdalena Medio santandereano.

La cercanía con la Refinería de Barrancabermeja convierte esta zona en uno de los puntos estratégicos dentro de una eventual expansión de la actividad petrolera. Allí podrían obtenerse, entre otros recursos, crudos livianos utilizados en procesos de refinación y producción de combustibles.

Por esa razón, cualquier decisión definitiva del Gobierno frente al fracking podría tener consecuencias directas económicas, ambientales y sociales para Santander.

Durante la reunión apareció otro asunto clave: los activos que Ecopetrol mantiene en la cuenca del Permian, en Estados Unidos.

La USO reiteró su solicitud de que la petrolera colombiana conserve estas operaciones y advirtió que una eventual venta podría generar consecuencias negativas sobre las finanzas de la compañía.

El Permian es particularmente significativo dentro de esta discusión porque allí Ecopetrol participa precisamente en operaciones asociadas a yacimientos no convencionales.

Para el sindicato, mantener estos activos hace parte de su estrategia para fortalecer la capacidad financiera y productiva de la compañía estatal.

Otro resultado político del encuentro fue el respaldo del presidente a la continuidad de César Loza como representante de los trabajadores en la Junta Directiva de Ecopetrol.

Loza, quien fue presidente de la USO, ocupa actualmente ese asiento en representación de los trabajadores de la petrolera.

Este punto resulta importante porque el Gobierno Nacional es el accionista mayoritario de Ecopetrol y se encuentra definiendo el rumbo que tendrá la compañía durante los próximos cuatro años.

De la Espriella también destacó el papel de las organizaciones sindicales dentro de una democracia y aseguró que su Gobierno mantendrá el respeto por los derechos laborales de los trabajadores afiliados a la USO.

Más allá de la fotografía política, el encuentro muestra una coincidencia poco habitual entre sectores que no necesariamente comparten la misma visión ideológica.

La USO no está anunciando una adhesión política al Gobierno. Lo que existe, hasta ahora, es una coincidencia concreta en asuntos de política energética: aumentar reservas, buscar nuevos yacimientos, fortalecer Ecopetrol, conservar los activos del Permian y estudiar el desarrollo de recursos no convencionales.

La posición del sindicato tampoco surgió con la llegada de De la Espriella. Meses antes de las elecciones presidenciales, sus dirigentes ya habían reabierto el debate sobre el fracking ante la caída de las reservas nacionales de petróleo y gas.

Además, Colombia viene aumentando su dependencia del gas importado. Aunque el país ya utilizaba importaciones desde 2016 para respaldar la generación térmica de electricidad, desde diciembre de 2024 comenzó a emplear gas importado para cubrir parte de la demanda de hogares, comercios, vehículos e industrias.

Así, el encuentro entre la USO y De la Espriella abre una nueva etapa del debate energético colombiano. La discusión estará ahora en cómo se materializarán las nuevas exploraciones, qué ocurrirá con los pilotos de fracking y bajo qué condiciones ambientales y territoriales podrían desarrollarse, especialmente en regiones petroleras como el Magdalena Medio.

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