Santandereano fue hallado calcinado en Brasil tras viajar a ver un partido
Un joven de tan solo 18 años, encontró la muerte de forma trágica luego de viajar al país de Brasil a ver un partido del Atlético Nacional.
Barrancabermeja llora a uno de los suyos. David Alejandro Villa Mendoza, un joven de apenas 18 años y ferviente hincha del Atlético Nacional, emprendió un viaje de ensueño que terminó convirtiéndose en una pesadilla sin retorno.
Lo que comenzó como una aventura futbolera rumbo a la Copa Libertadores terminó en una historia trágica que ha estremecido a Colombia. David Alejandro Villa Mendoza, un joven barranqueño residente en el barrio Diamante, partió el pasado 7 de abril hacia Brasil junto a tres amigos con la ilusión de ver a su amado Atlético Nacional enfrentarse contra el Internacional. Sin recursos suficientes, se desplazaron a través de camiones y vehículos de transporte informal, desafiando las dificultades propias de un viaje improvisado, pero cargado de pasión deportiva.
Tras cumplir su objetivo y presenciar el partido, los jóvenes decidieron prolongar su estadía en el país vecino para asistir a otro encuentro del equipo verde, esta vez contra el Bahía, el 24 de abril. Lo que no imaginaron es que estas serían las últimas horas de alegría que compartirían con David.
El 10 de mayo, el joven desapareció misteriosamente en la ciudad fronteriza de Ponta Porã, en el estado de Mato Grosso del Sur. Sus amigos notificaron su ausencia y comenzaron una búsqueda desesperada, aferrados a la esperanza de encontrarlo con vida. Pero el destino tenía otros planes.
Al día siguiente, el horror se apoderó de todos cuando se reportó el hallazgo de un cuerpo completamente calcinado en el sector conocido como “Favelinha”. El rostro, parcialmente intacto, fue clave para su identificación. Una gorra verde, distintivo de su amor por el Nacional, permanecía entre las cenizas. La imagen del cuerpo llegó a Fernanda Mendoza, su madre, quien entre llanto y dolor confirmó lo impensable: el cadáver era de su hijo.
“Lo reconocí por la mitad de la cara que no se quemó… era mi hijo”, declaró la mujer entre lágrimas.
Desde entonces, comenzó un verdadero calvario para esta madre, quien hoy clama por ayuda para repatriar las cenizas de su primogénito. Los costos del proceso oscilan entre los 25 y 45 millones de pesos, una suma inalcanzable para la familia.
Mientras las autoridades brasileñas investigan el brutal crimen, en Colombia crece la indignación. La familia pide ayuda urgente a la Cancillería y organizaciones humanitarias para traer de regreso a casa lo que quedó de David. Una vida joven, truncada lejos de su tierra por causas aún desconocidas, que deja una huella imborrable en la memoria de su comunidad.
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