Judicial

El crimen que se sostuvo con mentiras: asesinó a su pareja, convivió con su cuerpo y fingió ser ella por WhatsApp

Durante seis días, el agresor sostuvo el engaño: respondió mensajes, simuló normalidad y retrasó la búsqueda mientras el cuerpo de la víctima permanecía dentro de la vivienda.

Compartir WhatsApp Facebook X Telegram
El crimen que se sostuvo con mentiras: asesinó a su pareja, convivió con su cuerpo y fingió ser ella por WhatsApp
Publicidad
Area Andina julio

Lo que ocurrió en Tunja no fue solo un asesinato. Fue una cadena de decisiones frías, calculadas y profundamente perturbadoras que mantuvieron el crimen oculto durante días, mientras la familia de la víctima creía, equivocadamente, que seguía con vida.

El 29 de diciembre de 2025, Érica Jimena Moreno Barón dejó a su hija de dos años con sus padres y regresó a su vivienda. A las 5:00 de la tarde, una cámara de seguridad la registró entrando al inmueble. Esa imagen se convirtió en el último rastro de vida de la mujer. Nunca volvió a salir.

Desde ese instante, el horror se instaló puertas adentro.

Publicidad

Mientras el cuerpo de Érica permanecía dentro de la casa, su agresor no solo ocultó el crimen: lo administró. Contestó mensajes, sostuvo conversaciones, dio explicaciones. Cada respuesta enviada desde el WhatsApp de la víctima fue una mentira consciente, diseñada para engañar a sus padres, a sus allegados y, sobre todo, para ganar tiempo. Fingió ser ella. Fingió que estaba viva.

Según la Policía Metropolitana de Tunja, Walter Camilo Medina Rojas la habría asesinado por asfixia mecánica y luego convivió durante seis días con el cuerpo. Se levantaba, salía a trabajar, regresaba con alimentos, dormía bajo el mismo techo donde yacía la mujer que había matado. Todo mientras mantenía una apariencia de normalidad que hoy resulta escalofriante.

El engaño no fue un descuido: fue una estrategia. Usó el teléfono de Érica para retrasar su búsqueda, para apagar las alarmas, para que nadie entrara a esa casa donde el crimen ya estaba consumado. El silencio fue su aliado.

Familiares y vecinos aseguran que Érica había hablado antes de episodios de violencia en el hogar. Señales que, como ocurre en muchos casos, no lograron activar una protección efectiva. Nadie imaginó que el desenlace sería este.

El montaje se vino abajo el 4 de enero de 2026, cuando la hija de dos años comenzó a preguntar insistentemente por su madre. Ese mismo día, el agresor empacó algunas pertenencias, tomó un bolso y un casco, y huyó hacia Bogotá.

Tras días de análisis de cámaras, rastreo tecnológico y recolección de testimonios, las autoridades lograron ubicarlo y capturarlo en el barrio Granada. Fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación, y un juez le impuso medida de aseguramiento intramural por feminicidio agravado.

Este caso ha provocado una ola de indignación nacional y deja una pregunta incómoda: ¿cuántas alertas más deben ignorarse antes de que la violencia termine en muerte?

Porque aquí no solo hubo un feminicidio. Hubo engaño, manipulación y una crueldad sostenida día tras día, mientras una familia esperaba respuestas que nunca llegarían.


Lea también

Temas relacionados: cámaras captaron últimos momentos caso Érica Jimena Moreno Érica Jimena Moreno Mujer mujer ingresó a su casa y no salió
Únase a nuestro canal de WhatsApp para más noticias: Canal de WhatsApp