Santandereano murió ahogado tras caer en su camioneta a un caño
Mario Rodríguez, de 85 años, murió ahogado tras caer con su camioneta a un caño desbordado durante un fuerte aguacero. Amaba al Leopardo
Un fatal accidente en medio del aguacero del pasado lunes 13 de octubre cobró la vida de Mario Rodríguez Jácome, un santandereano de 85 años que perdió el control de su camioneta y cayó a un caño en el norte de Bogotá. El hecho ocurrió en el sector de Puente Largo, localidad de Suba, cuando el hombre intentó desplazarse por una vía inundada y sin señalización.
El vehículo del adulto mayor fue arrastrado por la corriente luego de desviarse hacia una zona sin demarcación, según un video difundido por Noticias Caracol. Las imágenes muestran cómo Rodríguez, al contrario de los otros conductores, no alcanzó a tomar la curva de la carretera y terminó sumergido en el caño del barrio La Alhambra, donde minutos después perdió la vida.
Momentos antes de la tragedia, el hombre logró realizar una llamada a una familiar para pedir auxilio. “Cogí un hueco, se me está llenando el carro de agua, por favor, ayúdeme”, fueron las últimas palabras que alcanzó a pronunciar antes de que la comunicación se cortara. Su hija, Carolina Rodríguez, aseguró que su padre se encontraba desorientado debido a la fuerte lluvia y la poca iluminación del sector.
La familia inició una búsqueda desesperada tras recibir la llamada. Sin embargo, al llegar al lugar solo encontraron el caño totalmente desbordado y sin señales del vehículo. Fue un domiciliario quien alertó a las autoridades al presenciar cómo un carro se hundía entre el agua y el lodo. Lamentablemente, el aviso no fue atendido de inmediato, lo que retrasó el rescate.
Unidades del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá llegaron al sitio pasadas las 7:00 p.m. y, tras más de cinco horas de labores, hallaron el cuerpo de Mario Rodríguez en la parte trasera de su camioneta, varios metros más abajo, cerca de un puente peatonal. Según los socorristas, el hombre habría intentado escapar, pero la corriente le impidió salir.
Familiares de la víctima exigieron a las autoridades mejorar la señalización y la iluminación de la zona para evitar nuevas tragedias. Rodríguez, jubilado y oriundo de Santander, era conocido por su energía y buen humor. A sus 85 años, seguía manejando con total independencia y disfrutaba de su vida tranquila en Bogotá.
“Era un hombre alegre, sano, que amaba al Atlético Bucaramanga. Su muerte no puede quedar impune”, concluyó su hija, quien pidió que el caso sirva para reforzar la seguridad vial en la capital.
