Mujer fue asesinada a disparos, por su expareja.
Mujer fue asesinada por su expareja, quien la acosaba desde hacía meses. El crimen reaviva el debate sobre la protección a mujeres. en Colombia
Barranquilla amaneció el lunes 6 de octubre con una noticia desgarradora: Kelly Johanna De Arco Hurtado, una mujer de 34 años, fue brutalmente asesinada dentro del conjunto residencial Metro Centro, ubicado en la Ciudadela 20 de Julio, al sur de la ciudad. Según las autoridades, su expareja sentimental, identificado como Eduar Alfonso Castro Daza, alias ‘Máquina’ o ‘El Negro’, sería el autor del crimen, que ya es investigado como un feminicidio.
De acuerdo con la Policía Metropolitana, el agresor aún conservaba una llave del edificio y habría ingresado de manera premeditada para emboscar a Kelly. Cuando la víctima subía hacia el apartamento 501, fue interceptada en las escaleras del bloque 7 y recibió al menos seis disparos. Los disparos despertaron a los vecinos, pero el atacante logró escapar en una motocicleta.
Pese a su fuga inicial, una hora y media más tarde, Castro Daza se entregó voluntariamente en la Estación de Policía del barrio El Bosque, entregando el arma homicida y confesando el crimen. Aunque inicialmente fue capturado por porte ilegal de armas, la Fiscalía adelanta el proceso judicial por feminicidio, teniendo en cuenta las pruebas de premeditación y antecedentes del agresor.
Violencia anunciada y sin respuesta
La historia detrás del crimen revela una cadena de advertencias ignoradas. Kelly había finalizado su relación con Castro hacía poco más de un mes, luego de convivir dos años. Desde entonces, fue víctima de acoso, persecuciones y amenazas. Según familiares y testimonios recogidos por las autoridades, el pasado 4 de octubre, apenas dos días antes del asesinato, ocurrió un nuevo episodio de agresión, el cual nunca fue denunciado formalmente.
La diputada Alejandra Moreno Astwood, presidenta de la Comisión Legal de Mujeres del Atlántico, denunció públicamente que Kelly había cambiado de residencia buscando escapar de su expareja. “Las rutas de atención fallaron. Ella merecía protección, no ser asesinada”, expresó a través de su cuenta en X.
Un historial violento y criminal
Castro Daza no era un desconocido para la justicia. Cuenta con antecedentes por homicidio (2015), porte ilegal de armas (2014) y lesiones personales (2013). Además, autoridades lo vinculan con el grupo criminal ‘Los Costeños’, lo que agravaba el riesgo que enfrentaba Kelly. La facilidad con la que accedió al conjunto y la precisión de su ataque refuerzan las sospechas de un feminicidio planificado.
Organizaciones feministas y colectivos sociales han exigido acciones contundentes del Estado. Denuncian que, pese a las múltiples alertas y antecedentes, las rutas de atención no están funcionando. Reclaman más refugios, medidas de protección eficaces y atención inmediata a las denuncias de acoso o violencia.
La Procuraduría General de la Nación convocó una mesa de seguimiento para coordinar acciones urgentes con las autoridades locales. Mientras tanto, el caso de Kelly De Arco se convierte en símbolo del clamor por justicia y del grito desesperado de miles de mujeres que hoy siguen sin protección en Colombia.