Esperaba entrar a su casa y le quitaron la vida a pocos días de graduarse.
El futuro abogado de 24 años fue atacado por desconocidos en motocicleta, truncando su sueño profesional.
La ciudad de Riohacha amaneció consternada tras la noticia del asesinato de Sebastián Brito Gómez, un joven de 24 años que se encontraba a apenas dos semanas de cumplir uno de los mayores sueños de su vida: recibir su título como abogado el próximo 19 de junio.
Tras años de esfuerzo, sacrificio y dedicación, Sebastián estaba a punto de ver culminada su formación profesional, un logro que hoy quedó trágicamente truncado.
La madrugada de este miércoles, Sebastián regresaba a su vivienda en el barrio 15 de Mayo, luego de compartir con amigos y celebrar la victoria del Junior sobre Nacional. Vestía con orgullo la camiseta rojiblanca de su equipo, y la noche que inició con alegría terminó convirtiéndose en tragedia.
Al llegar a su hogar, cuando esperaba que le abrieran la puerta, dos hombres en motocicleta lo sorprendieron y dispararon contra él, arrebatándole la vida en cuestión de segundos.
Sebastián estudiaba en la Universidad de La Guajira y realizaba su judicatura en la Personería de Riohacha, donde era muy apreciado por compañeros y funcionarios.
Hasta el momento, las autoridades aseguran que no se le conocían problemas, amenazas ni enemigos, lo que aumenta el desconcierto entre familiares y amigos sobre los motivos del crimen.
El asesinato ha causado consternación en toda la ciudad. Amigos, familiares y conocidos aún buscan respuestas para entender la pérdida de un joven considerado un ejemplo de superación y esfuerzo. Las autoridades iniciaron la revisión de cámaras de seguridad y la recolección de testimonios para identificar a los responsables y esclarecer las circunstancias que llevaron a este ataque.
Hoy, en lugar de preparar la ceremonia para recibir su diploma, su familia organiza su despedida. La toga quedó esperando, el birrete nunca fue usado, y un sueño que estaba a días de cumplirse terminó arrebatado por la violencia, dejando un profundo vacío entre quienes lo conocieron y admiraban.