A prisión los implicados en el asesinato del investigador de la Sijín Omar
Los tres implicados en el asesinato del investigador de la Sijín en Floridablanca fueron enviados a prisión; no aceptaron los cargos imputados.
En una audiencia celebrada este miércoles 20 de noviembre, un juez de control de garantías dictó medida de aseguramiento en centro carcelario contra Expedito Figueroa Badillo, Shirley Anaya y Javier Ramírez Ramírez, acusados del homicidio agravado del subintendente de la Sijín, Omar Enrique Torres Cuadros. A pesar de no aceptar los cargos imputados por la Fiscalía, los tres permanecerán en prisión mientras avanza el proceso judicial.
El crimen ocurrió el pasado 18 de noviembre en el casco antiguo de Floridablanca, cuando Torres Cuadros intentó intervenir en un altercado en un bar. Según testigos, el oficial pidió a Anaya, quien consumía marihuana, que se retirara del establecimiento para fumar en la calle, lo que generó una discusión que escaló rápidamente. En medio del enfrentamiento, Figueroa, conocido como "Pedro el Escamoso", apuñaló al uniformado en el pecho, herida que le causó la muerte poco después en la Clínica Foscal.
Las cámaras de seguridad captaron el momento en que los agresores huyeron tranquilamente del lugar tras el ataque. Estas pruebas, junto con testimonios y antecedentes de los implicados, fueron clave para la decisión judicial.
Lea también: Omar Torres, el investigador de la Sijín asesinado por pedir que no fumaran
Figueroa, señalado como el autor material del asesinato, tiene un historial delictivo que incluye tráfico de estupefacientes, porte ilegal de armas y violencia intrafamiliar. Según residentes del sector, su actividad como vendedor de arena en el barrio Primavera era una fachada para encubrir su vínculo con el microtráfico.
Por su parte, Ramírez también cuenta con antecedentes, entre ellos una investigación por homicidio en 2003. Su participación en el asesinato del subintendente será determinada en el juicio, donde se le acusa de colaborar en la emboscada junto a Figueroa y Anaya.
La Fiscalía sostiene que el crimen fue premeditado y agravado, mientras la defensa de los sindicados busca demostrar lo contrario. Entretanto, la comunidad y las autoridades exigen justicia para honrar la memoria del oficial caído en cumplimiento de su deber.
Por su parte La Policía Metropolitana de Bucaramanga lamentó profundamente el hecho de intolerancia que acabó con la vida del uniformado que llevaba 10 años al servicio de la institución.
