Bogota

Militar golpeó a su pareja hasta dejarla ciega. Fue condenado

130 meses de prisión deberá pagar el suboficial del Ejército que golpeó salvajemente a su compañera, los golpes le provocaron daño irreversible

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Militar golpeó a su pareja hasta dejarla ciega. Fue condenado
Militar golpeó a su pareja hasta dejarla ciega. Fue condenado

En un estremecedor caso que pone en evidencia la crueldad del maltrato intrafamiliar, la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá confirmó una condena de 130 meses de prisión contra el suboficial del Ejército Alfredo de Jesús Ferreira Delgado, quien fue hallado responsable de agredir de forma salvaje a su compañera sentimental, Deisy Patricia Pérez Barragán, en dos violentos episodios que ocurrieron en el año 2015.

La sentencia, que sacude a la opinión pública, describe con lujo de detalles un calvario de golpes, amenazas y dolor que culminó con la pérdida total del ojo derecho de la víctima, tras recibir un disparo directo con un arma traumática. El caso, calificado por el tribunal como violencia intrafamiliar agravada en concurso homogéneo, desnuda un patrón de abuso sistemático y despiadado dentro del hogar.

Según reveló la Fiscalía, el primer ataque ocurrió el 4 de abril de 2015, luego de una salida nocturna. El agresor, dominado por los celos y la rabia, desató su furia en el apartamento que ambos compartían en el barrio Boitá, al sur de Bogotá. Golpes, balines y finalmente un disparo directo al rostro dejaron a Deisy con secuelas irreversibles. Una prótesis ocular fue lo único que pudieron hacer los médicos tras salvarle la vida a duras penas.

Pero el horror no terminó ahí. El segundo ataque fue aún más aterrador, y ocurrió el 27 de mayo del mismo año. En esta ocasión, tras una acalorada discusión provocada por una llamada de la expareja del agresor, Ferreira no solo volvió a golpear a Deisy, sino que intentó asfixiarla con sus propias manos y la amenazó con un cuchillo. Todo esto ocurrió mientras un familiar del militar presenciaba la escena sin mover un dedo para ayudar.

Fue gracias a la intervención de la madre de la víctima que el caso salió finalmente a la luz. “Estaba aterrada, pensé que él me iba a matar”, confesó Deisy en medio del proceso judicial, donde se evidenció un largo historial de dominación, control psicológico y sometimiento.

El fallo judicial no solo confirmó la pena de cárcel, sino que inhabilitó al agresor para ejercer funciones públicas y negó cualquier tipo de beneficio penal. El tribunal fue claro: las pruebas eran contundentes, y tanto los dictámenes médicos como los testimonios ofrecían una línea coherente de hechos que no dejaban lugar a dudas.

El informe del Instituto Nacional de Medicina Legal fue clave: 50 días de incapacidad, pérdida total del ojo derecho y secuelas psicológicas permanentes, entre ellas síntomas de depresión, ansiedad y un temor constante por su vida.

La justicia, además, subrayó la necesidad de aplicar un enfoque de género, recalcando que el agresor se aprovechó de su rango militar para imponer un régimen de terror sobre su pareja. “Fue una relación marcada por el abuso, la cosificación y la violencia como método de sometimiento”, señala el fallo.

Un nuevo capítulo que deja en evidencia que, tras las paredes de muchos hogares, la violencia sigue haciendo estragos… y a veces, deja ciegas a sus víctimas en más de un sentido.


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